#2

 La verdad, iba muy fascinada con los escenarios que veía, la vista de la ciudad, el cielo, las montañas. Todo era increíble.

Pero a medida que íbamos caminando me daba cuenta que tampoco tengo el mejor físico, ya que me cansé muy rápido, me daba mucha sed y transpiraba mucho.
Igualmente, nunca quede tan atrás para poder llevarle el ritmo a mi grupo, ya que si paraba y descansaba me podría perder o sentirme peor.
 



Hasta que llegamos a la cima de la montaña, lo que nos ponía en el punto mas alto y la vista era tan preciosa que hacia imposible no detenerse a admirarla, al menos un momento.





Vi un pequeño camino, que llevaba a una pequeña vista mas limpia, sin arboles, arbustos y plantas de por medio, por lo que me agaché solo a observar, pensar y maravillarme con el mar que a lo lejos se veía.  

         



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